Los cielos proclaman la gloria de Dios; el firmamento revela la obra de sus manos.Un día se lo cuenta al otro día;una noche se lo enseña a la otra noche. Sin palabras, sin sonidos,sin que se escuche una sola voz,su mensaje recorre toda la tierra y llega al último rincón del mundo,en donde el sol pasa la noche. El sol, cual novio que sale del tálamo,cual si fuera un poderoso guerrero, se levanta alegre para hacer su recorrido.Sale por un extremo de los cielos, y sigue su curso hasta el otro extremo,sin que nada se esconda de su calor. La ley del Señor es perfecta: reanima el alma.El testimonio del Señor es firme: da sabiduría al ingenuo. Los preceptos del Señor son rectos: alegran el corazón. El mandamiento del Señor es puro: da luz a los ojos. El temor del Señor es bueno: permanece para siempre. Los decretos del Señor son verdaderos, y todos ellos justos,son más deseables que el oro refinado y más dulces que la miel que destila del panal. Con ellos, Señor, amonestas a tu siervo,y recompensas grandemente a quien los cumple. Salmos 19 :1-11