Nov
21
2012

Una herencia escogida

Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.

Oh alma mía, dijiste a Jehová tu eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.

Para los santos que están en la tierra, y para los íntegros, es toda mi complacencia.

Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios, no ofreceré yo sus libaciones de sangre, ni en mis labios tomaré sus nombres.

Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; tú sustentas mi suerte.

Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado.

Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia.

A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.

Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; mi carne también reposará confiadamente;

Porque no dejarás mi alma en el Seol,ni permitirás que tu santo vea corrupción, me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.

Salmos 16 : 1-11